Si
algo me ha quedado claro de esta bonita e intensa experiencia, es que los niños
me han enseñado infinidad de cosas, de ellos he aprendido de todo; Gracias a
todos por dejarme compartir esos momentos tan delicados con vosotros, ahora
valoro más la vida.
Nunca
imaginé que seres aparentemente tan indefensos y desprotegidos pudiesen ser tan
valientes y fuertes. Nos dan muchas lecciones. Tengo claro que están subestimados.
Si yo
tuviese que enfrentarme a esas pruebas tan molestas, tratamientos tan duros y
operaciones tan dolorosas, sería incapaz
de estar animada, creo que me sentiría hundida y con mucho miedo a todo lo que
me pudiese ocurrir. Ellos, en cambio, parecen no sentir dolor; Siempre le sonríen
a la vida, aunque yo sé que si sufren pero son luchadores por naturaleza. Nunca
se rinden y esa fuerza que poseen es admirable.
Por
muchos años que pasen nunca dejaré de pensar en mis niños, permanecerán en mi
recuerdo para siempre como auténticos héroes, lo que siempre han sido. Y aunque
alguno por desgracia haya perdido la batalla, bien es cierto que siempre luchó
hasta el último suspiro. No os olvido.
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