Todavía no os he contado que es lo que hacía en el hospital y donde trabajaba exactamente. Pues
bien, muchos a lo mejor ya lo habéis intuido, otros quizás no tengáis ni idea,
pero os sacaré de dudas.
Soy educadora y mi
labor se ha desarrollado en el único
lugar bonito que, bajo mi punto de vista, tiene un hospital; La escuela
hospitalaria de la planta de pediatría. Os explicaré un poco el propósito de
dichas unidades educativas en un centro sanitario.
Las aulas
hospitalarias facilitan que el niño hospitalizado siga desarrollándose tanto
personal como académicamente con la mayor normalidad posible. A la vez se
consigue una socialización con niños que están pasando por una situación que se
asemeja a la suya y normalizan en cierto modo la enfermedad y su estancia en el
hospital.
En cuanto al tema
escolar, es de vital importancia que sigan un ritmo parecido al de su centro,
debido a que tarde o temprano se incorporarán de nuevo a su vida cotidiana, por
lo que el propósito es que no sea una traba más en su proceso de curación.
El niño y su
familia pueden acudir a la escuela desde su ingreso hasta la fecha de alta,
siempre que el personal médico lo permita. Por lo que el personal que allí
trabaja es una pieza indiscutible en su proceso de recuperación.
Yo me siento muy
orgullosa de haber formado parte de todo ello, y de descubrir tantas cosas
nuevas que hacen que me sienta una buena educadora, pero sobre todo una mejor
persona.
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